Tradicionalmente todo hombre (y mujer) tiene miedo al envejecimiento y la aparición de signos como la perdida de cabello, las primeras canas, la perdida de vitalidad en la piel o la aparición de las primeras arrugas puede suponer un drama para muchas personas de cualquier edad, sexo y condición.

Primero de todo hemos de decir que hacerse mayor, que pasen los años y que aparezcan los primeros síntomas de ello es lo más natural del mundo y que es un hecho que forma parte de la vida misma y que nos debe de hacer sentir orgullosos de estar vivos en lugar de deprimirnos porque pasan los años, es más, la madurez y el envejecimiento forman parte de la vida misma y como parte de la vida hemos de cuidar y mimar esas etapas.

Este proceso es irreversible en todo ser humano, pero que sea irreversible no significa que no podamos hacer todo lo posible para retrasar la aparición el mayor tiempo posible de algunos de estos signos y para los que sea irremediable que vayan apareciendo que lo hagan de la forma más suave posible.

Madurar y envejecer equilibradamenteEs decir no se trata de encontrar la forma de no envejecer, de la eterna juventud en el sentido literal del término, eso no existe y como mínimo por el momento y en el futuro que por el momento se vislumbra no va a existir pero lo que si podemos hacer es que esa madurez y envejecimiento de nuestro cuerpo se vaya realizando con las mejores condiciones posibles y para ello será necesario dos puntales básicos: Primero que cuidemos nuestro cuerpo y nuestros hábitos para mantenernos vitales, joviales y sanos y segundo que nos sometamos a los tratamientos e intervenciones que palien, borren o retrasen los signos de la edad.

No hemos de renunciar a nuestra propia belleza natural, a los encantos que nos aporta la madurez por sí misma, probablemente esa sea la etapa de mayor encanto de nuestra vida y la que nos da mayor estabilidad y experiencia, pero si ello lo combinamos sabia y adecuadamente por ejemplo con un cuidado facial que elimine la aparición de las primeras arrugas o bien nos realizamos un tratamiento para recuperar ese cuero cabelludo que dolorosamente vemos día a día como se nos va cayendo mas y mas seguro que nos servirá para hacernos sentir mucho mejor, y también nos servirá para que el suplicio que para muchas personas supone celebrar un año más o ponerse delante de un espejo y ver cómo va perdiendo su jovialidad se vea mitigado, incluso superado y si además de estos cuidados encontramos en la madurez la vitalidad y las ganas de hacer cosas como cuando éramos mas jóvenes entonces puede que habremos encontrado nuestro propio elixir de nuestra particular e intransferible eterna juventud.

Sobre el Autor


© Artículo escrito por el equipo de redacción del Instituto Clínico Capilar y Estético (ICCEstético), revisado y aprobado por el Dr. Xavier Busquier Marco, diplomado en Medicina de Envejecimiento y en Bases Clínicas en Medicina y Cirugía Cosmética por la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética.