Una de las operaciones más solicitadas por las mujeres después de haber pasado por un embarazo y períodos de lactancia es la elevación o levantamiento de los tejidos mamarios (tanto de la piel como de la glándula). Comúnmente conocida como mastopexia, esta intervención también puede ser llevada a cabo por cuestiones estéticas y médicas en pacientes que hayan atravesado el período de maduración sexual.

La caída de la mama es un proceso natural que atraviesa la mama femenina y que siempre incluye estiramientos de la piel e involución de la glándula mamaria. Este proceso puede ser acelerado por la lactancia o luego de adelgazamientos. Por lo general, cuanto más grande sea la mama, mayor será la inclinación de la caída en cuestión.

Como en cualquier tipo de cirugía cosmética es necesario llevar a cabo una serie de entrevistas con la paciente para asegurar buenas condiciones psico-físicas y un estado de salud adecuado. Al mismo tiempo, será necesario eliminar todas las medicaciones y los suplementos dietarios que puedan llegar a interferir en la cirugía. En pacientes fumadoras será necesario dejar el tabaco al menos dos semanas antes de la intervención.

En una mastopexia se procurará corregir dos problemas: el exceso de piel resultante y la concomitante deficiencia de tejido mamario necesario para llenar la piel que lo recubre.

Elevación del pecho o MastopexiaEl método más sencillo para aplicar esta operación consiste en la inclusión de un pequeño implante de silicona. En los casos en que la laxitud es muy elevada, deberá retirarse todo el exceso cutáneo, decidiendo con posterioridad la inclusión o no de un implante.  Al mismo tiempo, algunas técnicas pueden incluir incisiones en torno a la areola. También pueden realizarse incisiones verticales que lleguen hasta el surco (en general, en los casos medianos). En los casos más graves, a este último método se le agrega una incisión adicional en el surco submamario.

Respecto a los riesgos en juego en este tipo de cirugías son los comunes a las operaciones con uso de anestésicos. A ello habría que sumar ciertas complicaciones en el postoperatorio. Las infecciones y los hematomas son muy raros, pero es necesario estar alerta en caso de que aparezcan.

En ocasiones puede haber una cicatrización anormal (esto se manifiesta como cicatrices visibles). Por lo general será necesaria una segunda operación para corregir la anomalía. Por otra parte, las fumadoras tienen que saber que están expuestas a riesgo de complicaciones y retardos en todo lo que tiene que ver con cicatrizaciones, dado que la nicotina impide un adecuado flujo de sangre hacia la piel.

Sobre el Autor


© Artículo escrito por el equipo de redacción del Instituto Clínico Capilar y Estético (ICCEstético), revisado y aprobado por el Dr. Xavier Busquier Marco, diplomado en Medicina de Envejecimiento y en Bases Clínicas en Medicina y Cirugía Cosmética por la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética.